Hoy os traemos el caso de Soraya Falce.  A causa de tener las manos húmedas y mojadas demasiado tiempo con las tareas habituales de la vida cotidiana, se le fueron agrietando poco a poco. El agua junto con otras sustancias químicas, el frío, humedad, además de cambios bruscos de temperatura, son el caldo de cultivo idóneo para deteriorarlas en un espacio corto de tiempo. Soraya nos contaba que el dolor en los nudillos era insoportable al doblar los dedos, junto con…